Ayer meditamos en el sacerdocio eterno del Mesías y la victoria divina en el Éxodo. Hoy nos adentraremos en los Salmos 115 al 120. Esta porción abarca la inutilidad de los ídolos falsos, testimonios personales de liberación de la muerte, el salmo más corto de la Biblia y el inicio de los hermosos Cánticos Graduales (o de ascenso) rumbo a Jerusalén.
En la lectura de hoy, aprenderemos a desviar la gloria humana hacia el Creador, descubriremos el valor que tiene para Dios la muerte de Sus santos, y comenzaremos la subida espiritual a Jerusalén clamando en medio de las mentiras del mundo.
1. Enseñanza Devocional (Tiempo estimado: 8 minutos)
Salmo 115: Un fuerte recordatorio contra la idolatría. Comienza con una declaración de humildad radical: "No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria". Contrasta a Dios, quien está en los cielos y hace lo que quiere, con los ídolos de plata y oro de las naciones gentiles, que tienen boca pero no hablan, ojos pero no ven y pies pero no caminan. Exhorta al pueblo a confiar exclusivamente en Jehová, quien es su ayuda y su escudo.
Salmo 116: El testimonio íntimo y conmovedor de alguien que estuvo al borde de la muerte. El salmista dice: "Amo a Jehová, pues ha oído mi voz". Describe cómo las ligaduras de la muerte lo rodearon y cómo, al clamar al Señor, fue rescatado de sus lágrimas y de caer al abismo. Nos deja una declaración de consuelo eterno: "Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos".
Salmo 117: El salmo más corto de toda la Biblia (solo dos versículos). Es una solemne invitación a todas las naciones y pueblos del mundo a alabar a Jehová, recordándonos que Su misericordia es inmensa y Su verdad permanece para siempre.
Salmo 118: Un himno triunfal de acción de gracias. Abre y cierra con la conocida frase: "Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia". El salmista detalla cómo fue rodeado por naciones enemigas como avispas, pero en el nombre del Señor las destruyó. Este salmo es ricamente mesiánico y profético: contiene la declaración de "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo", citada múltiples veces por Jesús y los apóstoles.
Salmos 119 (secciones Alef y Bet) y 120: Nota técnica del plan: Dado que el Salmo 119 es monumental (176 versículos), iniciaremos hoy leyendo sus primeras dos secciones (Alef y Bet, vv. 1-16), que nos invitan a mantener un camino limpio mediante la Palabra. Luego, pasamos al Salmo 120, que inaugura la serie de los 15 "Cánticos Graduales" o de Ascenso. El salmista clama en su angustia contra la lengua mentirosa y engañosa, marcando el punto de partida de un peregrino que decide dejar atrás la hostilidad del mundo para subir a adorar al santuario de Dios.
Reflexión: Estos Salmos nos trazan un hermoso recorrido espiritual que comienza con la renuncia a nuestra propia gloria y culmina con el primer paso de nuestro peregrinaje hacia la presencia de Dios. Nos recuerda que, a diferencia de los ídolos vacíos y las mentiras que ofrece el mundo, servimos a un Dios vivo que escucha nuestro clamor más desesperado, nos rescata del abismo y valora inmensamente nuestra vida y nuestra muerte. A medida que decidimos alejarnos de la hostilidad que nos rodea para subir al santuario del Señor, somos llamados a limpiar nuestro camino con Su Palabra y a construir nuestra fe sobre Jesucristo, la piedra angular inquebrantable que nunca nos defraudará.
2. Lectura Bíblica (Reina Valera)
Pasajes: Salmo 115, Salmo 116, Salmo 117, Salmo 118, Salmo 119:1-16 y Salmo 120.
3. Preguntas de Comprensión
Según el Salmo 115:4-7, ¿cuáles son las limitaciones físicas específicas de los ídolos de las naciones, a pesar de estar hechos de oro y plata?
De acuerdo con el Salmo 116:15, ¿cómo valora y considera Jehová la muerte de Sus santos?
Al leer el Salmo 118:22, ¿qué profecía se menciona respecto a la piedra que desecharon los edificadores, la cual apunta directamente a Cristo?
4. Versículo Clave para Memorizar
"No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad."
— Salmo 115:1 (RVR1960)